martes, abril 09, 2013

Cuando descartamos lo imposible, lo restante, por improbable que resulte, debe ser la verdad


Le gusto. Le gusto, seguro. Esa chica lleva sonriéndome desde que entró en el bar. Debe ser el encanto de mis gruesas gafas de pasta, mi recién estrenada camisa a cuadros y mi pajarita (las pajaritas molan). Mi madre siempre dice que las mujeres se ven atraídas por los hombres inteligentes, pero en treinta y siete años aún no había conocido a ninguna así. Y aunque me pareciera improbable que ese bombón no me quitara el ojo de encima, cuando descartamos lo imposible, lo restante, por improbable que resulte, debe ser la verdad. Y la verdad es que esa mujer no me podía querer por mi dinero, porque de eso tampoco tenía mucho. Nadie subvenciona nada. Gracias, Rajoy. Le gusto. Y, oh Dios, viene hacia aquí. Me saluda, ¡y me pregunta qué hago! Pues beber, qué voy a hacer en un bar. No, no le digas eso, que es de maleducados. Seguro que lo ha dicho por empezar una conversación. Debo de estar de suerte, porque parece que todo lo que le digo le provoca una carcajada. Sabía yo que lo que ocurría es que mi humor era muy inteligente, y por eso nadie lo pillaba. ¡Ha puesto su mano en mi pierna! Tranqulo, trata de controlar esa erección... vale, no puedes. Al menos, trata de disimularla. Concéntrate en lo que te está diciendo. No, en sus labios suaves y carnosos no, en sus palabras. Dice que unas amigas están preparando una fiesta, cerca de aquí, ¿y quiere que yo vaya? Espera, que me afloje la pajarita (las pajaritas molan, pero aprietan que no veas). Vale, vale, vamos allá. Huy, pues el sitio es mono. Poco iluminado, pero los candelabros le dan ambiente, ¡y en un sótano!. Claro, así no se molesta a los vecinos. Una mujer inteligente, ya lo sabía. La decoración es un poco espeluznante, esos cuadros de dimensiones imposibles y monstruos tentaculados, ¡y todas esas chicas, de negro, tocándome, acariciándome y... ¿y sujetándome los brazos? ¿Qué juego es éste? ¿Qué cantan? ¿Ïa Ïa Shubb-nigguralgo? ¿Y eso que lleva en la mano? ¿Un cuchillo? ¡Rápido, la puerta! ¡La puerta!

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