martes, abril 02, 2013

Mitad ángel, mitad marisco


(De los hechos que acaecieron en el convento de Quipaipulco, Perú, el 11 de enero de 2013)

A la atención de Su Santidad el Papa Francisco:

La noche de la Aparición, el convento dormía plácidamente las escasas horas que restaban hasta Maitines. Sólo quedaba en pie Sor Eugenia Trinidad, quien se encontraba en los subterráneos del convento alimentando a los murciélagos (recordemos que el convento se mantiene gracias a su exportación de artesanías de guano), cuando la luz inundó la cueva y una voz que sonaba como la de los anuncios de Galavisión (según declaro Sor Eugenia Trinidad con posterioridad a los actos) dijo:

- Dios te salve, Eugenia Trinidad, bendita tú entre todas las mujeres.

Ni qué decir tiene que la religiosa cayó sobre sus rodillas, más por miedo a que algún murciélago alborotado colisionara con ella que por temor divino. Y mirando a la luz vio recortada la figura de lo que ella supuso sería la Virgen, a la que no puede describir de otra forma que no sea 'Así-así como mitad ángel, mitad marisco', parca descripción que no deja de ser poco fiable dado que Sor Eugenia Trinidad creció en un pueblo aislado de la sierra del Perú y en su vida ha visto el mar.

- Los caminos del Señor son inescrutables, quién los escrutará, el escrutador que los escrute, escrutarlos no podrá. Ahora ve, y difunde la palabra.

Y en un remolino de viento que espantó de nuevo a los murciélagos, con tal efecto que defecaron todos al mismo tiempo, la aparición se desvaneció. Sor Fecunda Evangelina encontró a Sor Eugenia Trinidad en la cueva de los murciélagos, en posición fetal y cubierta de guano, repitiendo como un mantra el trabalenguas de la aparición. Pese a que los análisis descartaron la influencia de alucinógenos, no se descarta que la exposición prolongada a los gases fecales de la cueva pueda causar daños cerebrales severos.

Queda a su estricta voluntad, Su Santidad, la consideración que debemos dar a estos acontecimientos. En caso de que pudieran desprestigiar o minar la credibilidad de la Santa Iglesia, aconsejo que se desvíe la atención con un nuevo escándalo sexual que implique menores, o la aceptación como dogma de la discriminación de alguna minoría racial, como los veganos.

El Señor le guarde en la Tierra como en el Cielo,

Cardenal Edmundo Villaviciosa.

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