domingo, junio 08, 2014

Interrupturas

El Extraño se cruza con ella en las escaleras. Levanta la mano para saludar, pero ella pasa de largo y continúa su camino. Para cuando el Extraño llega a mi habitación, casi no se nota que ha habido una pelea.

- Acabo de ver salir a...
- Sí.- le interrumpo.- No creo que vuelvas a verla por aquí.
- ¿Otra?
- ¿Otra qué?
- Si voy a ver salir a otra dentro de tres meses.
- Cállate.
- Lo que tú digas. ¿Cuál ha sido la excusa esta vez?
- El problema con ella era el mismo que con la anterior: que ninguna de ellas era "Ella".
- ¿Cuál es exactamente tu problema con la hija pequ...?
- Ssssh. Ni la mentes.
- Si yo no la mento, tú lo lamentas. Habla.
- Ésta... me necesitaba. Era muy dependiente.
- Bueno. A ti te gusta que te necesiten.
- Me gusta que me necesiten mujeres que no me necesitan. Mujeres que no necesitan a alguien que las haga felices, sino alguien junto a quien ser felices.
- Pero entonces no te nece...
- ¡Ya lo sé! ¿Por qué crees que estoy así?
- Eres lo más femenino que he conocido siendo hombre.
- Eres lo más misógino que he conocido estando en este siglo.
- No hablemos de mí. O sea que además de enamoradizo e imbécil, te gusta que te necesiten mujeres tan independientes que no te necesitan. Eso es como decir que a ti el aceite te gusta mezclado con agua. Cuentacuentos, no puedes pasarte la vida buscando mujeres que no existen.
- Tampoco pido tanto. Una compañera vital que con la que también me lo pase bien en la cama. Y de momento, todas las que he conocido cumplen sólo la mitad de las condiciones.
- Voy a suponer que hablas desde la frustración, el enfado y la rabia y no voy a tomar en serio la cantidad de gilipolleces que estás diciendo.
- Algunas de las cuales mantendré cuando se me pase el enfado, pero nunca sabrás cuáles.
- O sí. Las sueles repetir más de lo que crees, Cuentacuentos. Ven, creo que tenemos aún tequila sobrante de cuando rompiste con la última. Bueno, ahora penúltima... 

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